Pomada super hidratante para cara y cuerpo.

Ya, prontito, podremos salir a pasear, justo en el momento ideal para recolectar flores para hacer nuestros potingues. Además, en esta primavera que está siendo tan soleada y la estamos dejando tranquila y feliz, la naturaleza solo nos puede regalar cosas bonitas, porque ella es así de generosa.

El año pasado fui a hacerme una limpieza de cutis y la esteticien me dijo que tenía la piel bajo mínimos de humedad y grasa, sin embargo seguía notándola muy grasienta y no quería usar cremas untuosas porque pensaba que iba a ser peor. Error. Parece ser que si a la piel le falta grasa, la produce ella misma y se va quedando sin existencias, así que el mal es doble. Y en este dilema estaba yo cuando encontré un curso en el que nos enseñaban a hacer esta maravillosa pomada que te presento.

Antes de empezar, solo te puedo decir que seis meses después volví a la esteticien y me dijo: “Sigue dándote lo que te das porque tu piel se ha recuperado un 70%”. El nivel de grasa y humedad han aumentado y la sensación grasienta ha desaparecido. Tengo menos poros, el cutis más firme, la piel del cuello más “jugosa”… En fin, pruébala porque te va a encantar.

Ingredientes

  • Caléndulas, malvas y rosas:

caléndula

Malva

P1010354

  • Aceite ecológico.
  • Cera de abejas.
  • Aceite esencial para darle el perfume que te guste.

Elaboración

  1. Las flores las puedes comprar secas en herbolarios, pero a mí me gustan más las frescas porque guardan todas sus propiedades, además del aroma. La cantidad de flores la calculamos con el tamaño del bote de oleato que quieras hacer. Por ejemplo, un bote de cristal de los de mermelada, lo llenamos de flores frescas bien apretaditas. Si son secas, con un bote más pequeño es suficiente.
  2. Rellenamos los botes con aceite hasta tapar las flores. Yo utilizo el de girasol porque tiene propiedades hidratantes, mucha más vitamina E (excelente para difuminar las cicatrices, eliminar los pequeños granitos y una barrera natural para proteger la piel de los rayos solares) que el de oliva y, además, tiene un olor más suave.
  3. Si las flores son secas, cerramos bien lo botes. Si las flores son frescas, ponemos la tapa encima, pero no la cerramos porque las flores frescas tienen agua y ésta tiene que ir evaporándose para que el oleato no se nos estropee.
  4. Ponemos los botes en un balcón o una ventana en la que les dé el sol y dejamos que maceren durante 40 días.
  5. De vez en cuando, les das un meneíto a las flores frescas para que se evapore mejor el agua que sueltan. No te olvides de dejar el bote siempre cubierto pero sin apretar la tapa. Si tus botes son de flores secas, sacúdelos de vez en cuando, no sé si sirve de algo, pero me da la sensación de que las flores sueltan más su esencia.
  6. Pasados los 40 días, colamos las flores y ponemos los tres oleatos en un mismo bote. Seguramente, te hará falta uno más grande que los que has usado. Lo ponemos al baño maría con el fuego bajito y añadimos la cera de abeja. La cantidad dependerá del oleato que te haya salido y de la consistencia que te guste para la crema. Para la cara y el cuerpo, a mí me gusta que esté un poco líquida, así que para un bote como el del ejemplo (tamaño de los de mermelada) le pondríamos 8-10g de cera, incluso menos. Vamos dando vueltas, de vez en cuando, con una palito o una cuchara de madera y cuando se haya derretido toda la cera, sacamos el bote del baño maría.
  7. Dejamos enfriar la pomada un ratito y antes de que empiece a endurecerse, añadimos unas 5 gotas de la esencia que te guste para quitarle un poco el olor a aceite y las mezclamos removiendo. CUIDADO CON LOS ACEITES ESENCIALES. Lo mejor es usar los neutros o frescos, como el de lavanda o salvia, incluso el de naranja que es un buen cicatrizante. Los aceites de romero, tomillo, canela o clavo calientan la zona y podrían ser muy perjudiciales si tienes rosácea o cualquier afección en la piel. El aceite esencial de menta no se puede dar en la cara porque es muy irritante y tampoco si estás embarazada.
  8. Cerramos el bote y lo dejamos enfriar. Si te parece que la pomada ha quedado muy dura, pones el bote al baño maría otra vez y le añades un poquito de aceite, a ojo. Y si está demasiado líquida, le añades un poquito de cera.

Variantes

Como ya imaginas, las variantes son tantas como plantas existen y como mezclas puedas hacer. Por ejemplo, para las hemorroides puedes macerar hamamelis, hipérico, milenrama o llantén, añadiéndole unas gotas de aceite esencial de lavanda, ciprés y árbol del té.

Te iré contando las propiedades de las plantas según las vaya aprendiendo yo 🙂 pero mientras tanto, puedes buscar información y hacer oleatos con plantas que tú veas que puedes necesitar. Si tienes dudas, puedes preguntarme aquí mismo en los comentarios o enviarme un mail a floranaturopatia@gmail.com

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